Saber venderse … [en el buen sentido de la palabra]


Hablamos del Marketing para arquitectos:

Para vivir de la profesión de la Arquitectura, necesitamos ser contratados por alguien, a ese alguien lo llamamos “cliente”. Puede ser un particular, una empresa, u otro profesional de la construcción. Puede ser también un cliente anónimo como usted que está leyendo este texto, y es para mi un cliente.

Para ser contratados nos tienen que elegir entre miles de empresas y profesionales, que ofrecen servicios similares o mejores que los nuestros. Esto nos sucede a la hora de ejercer la profesión libremente (habría que preguntarse libre de qué), pero también nos sucede en el campo laboral si pretendemos “emplearnos” al servicio de una empresa o de otro profesional.

Entonces, tengo que vender, y maldigo la hora en la que tengo que ofrecer mi capacidad, porque me veo obligado a “dar examen” ante una persona con más poder económico o administrativo que yo. Además, lo que a mí me gusta es dibujar, proyectar o dirigir obras, pero no vender.

Llegados a este punto, podemos concluir que:

– No podemos ni debemos confundir el proceso de compra-venta y regateo correspondiente a la contratación de los servicios con el proceso de diseño.

– No debemos avanzar en el proceso de diseño sin clarificar la situación del proceso de venta, o sea el nivel real de compromiso del cliente hacia nosotros.

– Si utilizamos el proceso de diseño como gancho o forma de seducir al cliente, y no logramos el objetivo, debemos asumir el coste como el de cualquier acción de marketing.

– Si queremos que nos paguen la consulta profesional, debemos desarrollar módulos claros de consulta, con tarifas explícitas y relacionadas con el tipo de sevicio solicitado.

Arquitectos abrid los ojos que vienen tiempos difíciles, y habrá que saber venderse.

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